Catar un vino consiste en analizarlo con atención en tres fases: la vista, el olfato y el gusto. No hace falta formación previa. Basta una copa adecuada, el vino a la temperatura correcta y saber qué observar en cada paso.
En esta guía de cata de vinos para principiantes te explicamos qué mirar, qué oler y qué buscar en boca, con las pautas que recomiendan los propios consejos reguladores.
Qué necesitas antes de empezar a catar
Tres detalles marcan la diferencia antes incluso de servir la primera copa:
- La copa. Transparente, lisa y con forma de tulipa, más estrecha en la boca que en el cuerpo para concentrar los aromas. Existe incluso una norma internacional, la ISO 3591, que define la copa de cata profesional. Sírvela siempre por debajo de un tercio de su capacidad, como aconseja la D.O. Rías Baixas, para poder moverla sin derramar el vino.
- La temperatura. Según la D.O. Rías Baixas, los espumosos se sirven a unos 8 ºC, los blancos entre 10 y 12 ºC y los tintos entre 16 y 18 ºC. Un tinto demasiado caliente resalta el alcohol; un blanco demasiado frío apaga los aromas.
- El entorno. Buena luz, una superficie blanca (un mantel o un folio) y un espacio sin olores fuertes: perfumes, comida o velas aromáticas interfieren en la fase olfativa.
Fase visual: lo que el color cuenta del vino
Inclina la copa sobre el fondo blanco y observa el vino con calma. Estos son los aspectos que conviene mirar:
- Limpidez y brillo. Un vino debe estar limpio, sin partículas en suspensión ni turbidez, y mostrar brillo. Un aspecto apagado suele anticipar un vino con poca personalidad.
- Color. En los blancos, los tonos pálidos, amarillo pajizo o con reflejos verdosos suelen indicar juventud; los dorados, crianza en barrica o evolución. En los tintos, los tonos violáceos y cereza son propios de vinos jóvenes, y los granates o teja, de vinos con más tiempo.
- Ribete. Es el borde del vino en la copa inclinada. Ahí se aprecian mejor los matices que delatan la edad del vino.
- Lágrimas. Al girar la copa, el vino deja gotas que resbalan por el cristal. Si son lentas y densas, apuntan a más alcohol y cuerpo; si son ligeras, a un vino más liviano.
En los espumosos, la vista incluye también la burbuja: cuanto más fina y constante, mejor integrado está el carbónico.
Fase olfativa: cómo reconocer los aromas
La nariz es la fase que más información aporta y también la que más intimida al principio. El truco está en hacerlo en dos tiempos:
- Con la copa quieta. Acerca la nariz y huele sin mover el vino. Percibirás los aromas más volátiles y la intensidad general.
- Tras agitar la copa. Gírala suavemente por la base para oxigenar el vino y vuelve a oler. Aparecerán aromas que antes estaban escondidos.
Para ordenar lo que hueles, ayuda conocer las tres familias de aromas:
| Tipo de aroma | De dónde viene | Ejemplos |
|---|---|---|
| Primarios | De la uva | Fruta, flores, notas herbáceas |
| Secundarios | De la fermentación | Levadura, pan, bollería, mantequilla |
| Terciarios | De la crianza en barrica y en botella | Vainilla, especias, tostados, cuero, tabaco |
El Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja propone dos herramientas muy útiles para empezar: puntuar la intensidad de los aromas en una escala del 1 al 3 y apoyarse en la rueda de aromas de Ann Noble, que agrupa los olores del vino en 12 categorías básicas, como floral, frutal, especiado o terroso. No se trata de adivinar, sino de describir con palabras sencillas lo que te recuerda el vino.
Fase gustativa: sabor, estructura y persistencia
Toma un sorbo pequeño y muévelo por toda la boca antes de tragarlo o escupirlo. En esta fase se valoran varias cosas:
- El ataque. Es la primera impresión, en los dos o tres primeros segundos: suele marcar si el vino es suave, seco, fresco o cálido.
- Los sabores. Dulce, ácido, salado y amargo. En el vino, la acidez es clave: aporta frescura y hace salivar.
- La estructura. En los tintos, los taninos dejan una sensación de sequedad o astringencia en encías y lengua. El cuerpo es la sensación de peso: un vino ligero se parece más a la leche desnatada, uno con cuerpo, a la entera.
- La vía retronasal. Aspirar un poco de aire con el vino en la boca ayuda a percibir los aromas desde dentro, como recomienda la D.O. Rías Baixas.
- La persistencia. Es el tiempo que el sabor permanece tras tragar. Según la D.O. Rías Baixas, en los vinos de calidad puede durar un minuto o incluso más.
Al final, pregúntate si todo está en equilibrio: si la acidez, el alcohol, el dulzor y los taninos conviven sin que ninguno destaque en exceso.
Cómo organizar una cata de vinos en casa
La mejor forma de aprender es comparar. Una cata en casa con amigos es sencilla si sigues estas pautas:
- Elige un hilo conductor. Por ejemplo, la misma uva de dos regiones, o un vino joven frente a uno con crianza. Comparar dos o tres vinos enseña más que probar diez al azar.
- Respeta el orden. La D.O. Rías Baixas propone empezar por los espumosos y seguir con blancos ligeros, blancos con más cuerpo, rosados, tintos ligeros, tintos con cuerpo y, por último, vinos generosos.
- Calcula las cantidades. Para una cata informal, esa misma guía calcula media botella por invitado.
- Prepara lo básico. Agua, pan neutro, una escupidera por persona (un vaso grande sirve) y papel para anotar impresiones.
Para montar la cata, puedes combinar un par de referencias de vino blanco con otras de vino tinto de distintas regiones y crianzas. Y si quieres probar muchas referencias sin abrir botellas enteras, las mini botellas de vino y cava son perfectas para catas comparativas.
Con la práctica, esta cata de vinos para principiantes se convierte en un hábito: cada copa te dirá algo más. En nuestra tienda oficial puedes comprar vino de Rioja, Ribera del Duero, Rías Baixas y otras denominaciones directo de bodega y con envío en 48-72h.
Preguntas frecuentes sobre la cata de vinos
¿En qué orden se catan los vinos?
De más ligero a más intenso: primero espumosos, después blancos ligeros y con cuerpo, rosados, tintos ligeros, tintos con cuerpo y, al final, vinos generosos o dulces. Así el paladar no se satura antes de tiempo.
¿A qué temperatura hay que catar el vino?
Como referencia, espumosos a unos 8 ºC, blancos entre 10 y 12 ºC y tintos entre 16 y 18 ºC. Servirlos demasiado fríos o calientes altera los aromas y la sensación en boca.
¿Es obligatorio escupir el vino en una cata?
No, pero es recomendable si vas a probar varios vinos. Permite valorar cada uno con el paladar y la cabeza despejados. Los aromas y sabores principales se perciben igual sin tragar.