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Motivos para visitar La Rioja en otoño

10 septiembre, 2015 /

La tierra del vino ofrece infinidad de posibilidades.

Entre el ansiado verano y el temido invierno, otoño siempre ha quedado en tierra de nadie. Es el momento del síndrome post-vacacional  y la antesala de la estación más fría del año, la noche le gana terreno al día y los árboles vuelven a quedar desnudos. Sin embargo, para los amantes de la naturaleza, es un momento de transición en el que poder observar todos los cambios que nos regala la “madre tierra”.

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La Rioja es uno de esos parajes que rebosan atractivo, incluso en otoño. Los viñedos, tras la vendimia, aguardan su nuevo ciclo mientras sus anteriores uvas empiezan a crear la magia que después se transforma en vino. La bodega Solar Viejo, situada en el emblemático pueblo de Laguardia, imprime todo el carácter de la D.O.Ca. Rioja y se convierte en un rincón único para visitar. Pasear entre sus viñedos, probar el Solar Viejo Reserva o el Crianza y disfrutar de una jornada donde nacen los mejores vinos de la región es una actividad ideal para los meses de octubre, noviembre y diciembre.

Rutas de senderismo para descubrir paisajes insólitos, recorridos culturales para cultivar el alma, propuestas gastronómicas para alimentar el ‘gusanillo’ y un país para perderse son otros de los alicientes que ofrece esta tierra centenaria, conocida alrededor del mundo por sus vinos.

Un día en Laguardia

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Una jornada en Laguardia puede empezar por un despertar en la Hospedería Los Parajes, un bonito hotel con encanto y calado subterráneo. Un pequeño paseo matinal por la villa amurallada, recorriendo  las estrechas calles del pueblo, es una de las pequeñas delicias que solo los vecinos pueden disfrutar a diario. A 10 minutos en coche podremos descubrir el Dolmen Chabola de la Hechicera (en la foto), un rincón que guarda un ‘duende’ especial. Aunque para paladear lo mejor de la tierra tenemos el Restaurante Marixa, un lugar que ofrece comida típica riojana como las patatas, la menestra o las chuletillas y en el que chuparse los dedos forma parte del menú. Después de llenar el estómago, podemos hacer la digestión mientras paseamos por el monte, entre lagunas y senderos, o andar en bicicleta de montaña entre los majestuosos viñedos de la zona. Para cerrar el día, lo mejor es un momento especial en y con Solar Viejo. No todos los días se puede disfrutar de la espectacular Sierra de Cantabria desde una terraza con vistas y una copa del mejor vino en la mano.

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Más información: Bodega Solar Viejo – solarviejo@solarviejo.com

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